E-E-A-T
E-E-A-T
No es un factor que se mida con un número exacto, sino un conjunto de señales que Google junta para hacerse una idea de cuánto fiarse de una página. Se desglosa en cuatro partes: experiencia, si quien escribe ha vivido de verdad lo que cuenta; pericia, si tiene conocimiento real del tema; autoridad, si otros reconocen a esa persona o web como referencia; y confianza, que envuelve a las otras tres y también depende de cosas como la seguridad de la web o la transparencia sobre quién hay detrás.
La E de experiencia se añadió más tarde que las demás, y marcó un cambio: ya no basta con saber del tema en teoría, cada vez pesa más haberlo vivido. Por eso una reseña de producto escrita por alguien que lo ha usado de verdad vale más, de cara a Google, que un resumen genérico sin experiencia real detrás.
En la práctica, esto se traduce en cosas concretas: firmar los artículos con quién los escribe, mostrar credenciales cuando aplica, citar fuentes fiables, y que la web en general transmita seriedad, no solo la pieza aislada.
Un error típico es pensar que el E-E-A-T se arregla añadiendo una biografía de autor y ya está. Es una impresión general que se construye con el conjunto de la web, no con un solo elemento suelto.
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